Ética, es bien intangigle por Luis Alberto Harriet

Amigos citotecnologos
Queremos compartir con ustedes una carta que nos envío un amigo citotécnico
Luis Alberto Harriet, nos habla sobre la importancia de la ética lo cual
nos hace pensar, reflexionar de la responsabilidad que tenemos como
citotécnologos en el desempeño de nuestra tarea diaria.
Te invitamos que dediques unos minutos a leerlo detalladamente, vale la
pena…

Ética, ese bien intangible

Luis Alberto Harriet -Miembro Comité de Citotecnicos período 2009 – 2011-    Sociedad Argentina de Citología

Es necesario, antes de abordar el tema, que convengamos en ciertas definiciones. ¿De qué hablamos cuando hablamos de ética? Según la Enciclopedia Plaza y Janes, es una ‘parte de la filosofía que tiene por objeto la valoración moral de los actos humanos’.

Esta valoración moral está basada en hechos de la conducta y vida interior de cada individuo responsable. El individuo, a su vez, se encuentra en una sociedad y se vincula con ella por medio de su hacer, por lo tanto, hablamos de ética social: ‘Rama de la ética, cuyo objeto es el establecimiento de las normas que rigen la conducta del individuo en la sociedad, tanto en su relación con otras personas como con las instituciones’, de acuerdo con la enciclopedia citada. Ahora, si este individuo es un profesional, un técnico superior, como el citotécnico, el ejercicio de su profesión está regido por la ética profesional.

El individuo es responsable de sus actos, y el citotécnico tiene, además, una responsabilidad social en el desempeño de su tarea. Esta responsabilidad lo lleva a tomar decisiones diariamente y a cada paso durante su trabajo. Por esto mismo, la ética profesional debe dejar de ser considerada un mero discurso, una serie de principios ingenuos, para reflejarse en la acción cotidiana.

Ella no nos recomienda qué debe realizarse, la ética es práctica, es la aplicación de valores sociales. Entonces, llegamos a este punto: la ética es una praxis racional de principios y conceptos relacionados con la responsabilidad social. A su vez, esta praxis debe ser: igualitaria, universal e interactiva con el contexto de aplicación y de implicación.

Si observamos estos tres puntos de la praxis, ¿no los aplicamos directamente a nuestra tarea cotidiana? Nuestro desempeño, ¿no debe ser igualitario, universal e interactuar con el contexto de aplicación y de implicación?

Vayamos ahora a una jornada laboral y veamos cómo inciden estos conceptos en ella. Dividamos un día de trabajo en tres partes:

  1. Recepción del material

  2. Procesamiento y coloración del material

  3. Evaluación, informe y archivo del material

  1. Recepción del material: Aquí nos encontramos con una de las primeras decisiones que debemos tomar: evaluar si los datos remitidos son completos o no, decidir si la muestra es apta, el tipo de material, controlar la fecha de entrega, etcétera.

En la recepción de las muestras, según el laboratorio, podemos tener mayor o menor contacto con el paciente. En muchas oportunidades, notamos su preocupación, sus dudas y, también, la confianza que tiene al dejar el material. Considerar esta preocupación, valorar la confianza, nos compromete en nuestra tarea.

  1. Procesamiento y coloración del material: El material ingresa para su procesamiento, y volvemos a encontrarnos ante nuevas decisiones que debemos tomar: la urgencia, qué tipo de procesamiento se debe realizar y si es conveniente reservar material para el caso de muestras no ginecológicas.

Por otra parte, hay que evaluar la batería de coloración y si es necesario algún cambio en los alcoholes o colorantes. Durante la coloración, se deberá determinar el tiempo que se aplicará según el tipo de material.

Todas estas decisiones se toman para optimizar la evaluación. Sin embargo, hay una distancia entre el decir y el hacer. Por ejemplo, nadie desconoce que en el procesamiento y la coloración de los extendidos podemos encontrar anomalías. Sabemos que no todo el material se procesa ni se colorea de igual manera, aunque también sabemos que esta premisa no siempre se cumple.

Otras veces nos encontramos con que, en lugar de cubreobjetos y medio de montaje, se utiliza una laca con la que se pinta el extendido. ¿Cuál es el motivo? Uno de los que se esgrimen es el económico: «La coloración es cara», nos dicen. Hemos escuchado a Sandra Noya decir en varias oportunidades que si hacemos nosotros los colorantes, son más económicos y rinden más. Con respecto al montaje, pensemos que cincuenta cubreobjetos, para cincuenta PAP, tienen aproximadamente el mismo valor que dos boletos de colectivo: tres pesos, es decir, seis centavos cada uno. ¿Cuánto pueden costar una o dos gotas de medio de montaje? Agreguemos a esto el tiempo que demanda montar un PAP, que es mucho menor que pintarlo. Entonces volvemos a preguntar, ¿cuál es el motivo? Por todo esto, las razones económicas se derrumban, carecen de fundamento.

Por supuesto, y es necesaria esta aclaración, hay hospitales en los que la provisión de material y colorantes para el laboratorio están sujetos a licitación. Esto puede ocasionar demoras y problemas que afecten la tarea.

Desde que surgió, la citología tuvo que hacerse valer entre descreídos y escépticos. Poco a poco fue ganando su autonomía y demostrando su validez en la práctica diaria. Sin embargo, en algunos profesionales persiste una idea desvalorizada de la citología y, probablemente, este es uno de los motivos de una práctica cuestionable. Es curioso que pese al indiscutible valor de esta actividad científica, se aplican a la citología términos de fe ligados a la religión: se cree o no se cree en ella.

En un principio, el descreído de la citología no era el que la practicaba. Hoy, a diferencia de entonces, el que desvaloriza la citología es el mismo profesional que la ejerce. Por otra parte, este descrédito también lo encontramos en la formación que tiene el residente de patología: ¿el tiempo de rotación por la especialidad es suficiente?, ¿realmente lo capacita para su primer trabajo relacionado con la citología?

Evaluación, informe y archivo de los extendidos: El citotécnico examina el material al microscopio y nuevamente debe tomar decisiones, cada vez más pormenorizadas. Recordemos que en un primer momento evalúa si los datos que traen las muestras son completos; ahora, observa si las células que debe informar son patológicas o no.                 En resumen, el citotécnico debe considerar si el material es representativo o no, si fue bien procesado, comprueba la ausencia de células neoplásicas y evalúa la necesidad de consulta en caso de sospecha de patología.También en este momento, se abre una brecha entre lo dicho y hecho: ¿qué pasa cuando nos encontramos con ciento cincuenta extendidos para ser vistos en tiempo record?, ¿dónde queda la ética profesional?                                         Ética también significa decir que no ante esta situación. Somos responsables de nuestros actos, detengámonos un momento y evaluemos: mirar esa cantidad de extendidos en tres, cuatro o cinco horas, por ejemplo, además de una inconsciencia, es desvalorizar nuestra tarea. Cada extendido debe ser mirado cuidadosamente y es imprescindible cierto tiempo para ello.                                                                                                                                                No es necesario que nos digan: «Mirá este PAP como si fuese el de tu hermana, madre, esposa, hija…». Nuestra tarea exige responsabilidad y, por eso, nuestra práctica debe ser igualitaria y universal. Debemos considerar que todos los extendidos son de nuestros seres queridos, tenemos una familia muy grande: nuestro prójimo.                                          El final de este recorrido es el archivo. Este archivo debe ser nuestro respaldo, ante cualquier duda debemos recurrir a él. Volver a mirar un extendido es aprender, y esta es una tarea que no termina nunca. El archivo debe estar actualizado, ordenado y ser de fácil acceso.                                                                                                                                                    En este punto, el círculo se cierra con el mismo parámetro con el que comenzamos: ética es valorar hechos de la conducta humana. La valoración, en nuestro caso, está relacionada con jerarquizar nuestra tarea. Hemos visto todas las decisiones que debemos tomar diariamente; estas decisiones construyen la jerarquización de la citología. El citotécnico no realiza un trabajo en serie, el PAP no entra en la cinta de producción por un extremo y sale por el otro. No realiza un pasaje de extendidos, al contrario, tiene una participación activa en el procesamiento e informe de las muestras remitidas al laboratorio.

Recordemos que, hasta hace poco, se promocionaban aparatos que efectuaban el tamizaje, pero después del procedimiento, igualmente era necesario un citotécnico para que hiciera una nueva evaluación.

El citotécnico es un técnico superior, y esto se debe a las decisiones que debe tomar. Cada vez que tomamos una decisión, construimos la jerarquización de nuestro trabajo, no lo desacreditemos.

Bibliografía

FATONE, Vicente, Lógica e Introducción a la Filosofía, Bs. As., Kapelusz ,1969.

Enciclopedia Plaza y Janes, Tomo 10, Bs. As., Visor Enciclopedias Audiovisuales.

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